Yelmo de la salvación ¿Qué significa?

Por Ministerios cuerdas de Amor. El yelmo era un casco de acero o bronce que se ponía en la cabeza y que cubría parte de la cara y el cuello del guerrero. El objetivo del yelmo es proteger la cabeza de ataques y golpes que, de no llevarlo, serian indudablemente mortales. Un golpe certero en la zona de la cabeza significa la muerte del guerrero o por lo menos una lesión de por vida. Nosotros los guerreros espirituales tenemos la misma necesidad, solo que, claro está, en un sentido espiritual. Si nuestra cabeza se encuentra desprotegida, los ataques del maligno van a penetrar y a dañar una zona muy importante de nuestra alma. El yelmo de la salvación sirve para protegernos de los ataques del enemigo a nuestra mente. El enemigo nos ataca con diversos ataques mentales cuyo único objetivo es hacernos perder la fe en Dios y la confianza en nosotros mismos. Antagónicamente, el yelmo de la salvación utiliza nuestra seguridad de salvación para repeler estos ataques. A continuación veremos algunos ejemplos de ataques del enemigo y de cómo la seguridad de salvación es capaz de repelerlos: · El enemigo te dice “ ¡pecaste! Dios no está contigo” a lo que respondemos “mi salvación no depende de lo que yo haga, sino de lo que Cristo hizo ya” · El enemigo te dice “ahora si es verdad que de esta no te levantas” a lo que respondemos “Fui salvado, y todo el que es sabio se levanta.” · El enemigo te dice “Dios no te ama” a lo que respondemos “si no me amara no habría dado la vida de su hijo por mi” · El enemigo te dice “y ahora ¿que vas a hacer con esta situación? De esta si que no sales” a lo que respondemos “Dios me salvó no solo del pecado, ni del infierno, sino también de esta situación” · El enemigo te dice “ ¿estas seguro de que Dios te va a dar eso que pides?” a lo que respondemos “Si Dios me dio a su único hijo, no nos dará junto con el todas las cosas?” De manera que el hecho de ser salvos, y de estar seguro de serlo, trae consigo la seguridad de que todo nos saldrá bien, de que Dios nos ama, de que no nos desamparará, de que nos dará todas las cosas, y de que cada situación desagradable tendrá un propósito glorioso.

La importancia de las cosas pequeñas. Por: James Crane

"Sucedió en México que un equipo de obreros estaba trabajando en el tendido del tramo asignado de la línea del ferrocarril. Estaban lejos de sus respectivos hogares y querían terminar cuanto antes para disfrutar del fin de semana con los suyos. Esto se unió al deseo de la empresa de ahorrar pesos en horas de trabajo y materiales. Para acelerar, pues, y completar cuanto antes la tarea, decidieron no poner todos los pernos en las pletinas que unían los rieles. ¡Qué más da! ¡Una más o una menos no afecta para nada!”, se dijeron entre sí. Y así lo hicieron. “Y, además”, comentaron entre ellos para tranquilizar su conciencia, “cuando se haga la revisión final se pueden poner estos pocos pernos si se ve necesario.” Terminaron y se marcharon. Pero como frecuentemente pasa, nadie se acordó ni notó la falta de aquellos pocos tornillos. Llegó el día de inaugurar aquel tramo de ferrocarril y el ligero tren inaugural hizo el recorrido sin dificultad. La tragedia sucedió cuando el largo y pesado tren de viajeros, con cientos de pasajeros y miles de kilos de carga, pasó a toda velocidad por aquel lugar. Descarriló porque aquellos puntos debilitados no pudieron soportar la enorme presión. La pérdida de vidas y bienes fue cuantiosa y todo por unos pocos pernos que sólo valían unos pocos pesos.